Rommel Fernández

 

Delantero panameño, nacido el 15 de Enero de 1966 en El Chorrillo (Panamá), falleció trágicamente el 6 de Mayo de 1993, en la carretera de Tinajeros (Albacete) en un accidente . Medía 1,85 m y pesaba 81 kg.

Jugaba fútbol desde los cuatro años de edad y hacia sus pininos en la Plaza Amador, en las ligas infantiles, que organizaba León “Cocoliso” Tejada. Posteriormente jugó en clubes como el Atlético Panamá, el Alianza y otros que le ayudaron, tanto en sus estudios como en la parte económica para seguir adelante y escalar hasta llegar a jugar en Europa.

En el II Campeonato Mundial de Fútbol de la Emigración, el Profesor Orlando Muñoz, Carlos Murcia y Andrés Mojica, quienes guiaron al equipo integrado por hijos y nietos de españoles. Asoma, casi en primer plano, Rommel, que se convertiría en el segundo artillero del Torneo, motivando el interés de los dirigentes y con paternal disposición, asesoraron al inexperto futbolista, para que éste diera el gran paso hacia un futuro lleno de promesas.

Rommel Fernández, junto a Julio César Dely Valdés; han sido seguramente los futbolistas más importante de Panamá. Empezó a jugar a los 15 años de edad en el Atlético Panamá, aunque posteriormente fue traspasado al Alianza. Inició su andadura en la selección panameña, y en 1986 viajó a Tenerife para jugar el Mundialito de la Emigración, en el que participaban jugadores de ascendencia española. En ese torneo mostró sus dotes de delantero goleador y su poderoso remate de cabeza, que le daría a conocer como Panzer, y el Tenerife le ofreció un contrato para jugar en la Segunda División. Tras una primera temporada marcó ocho goles, con lo que logró ganar la simpatía de la afición chicharrera, triunfó al año siguiente, marcando 19 goles, que sirvieron para que el Tenerife ascendiese a Primera División y permaneciese allí como un fijo en la alineación durante la 1ª División. Estuvo en el Tenerife hasta la campaña 1990-1991, en la que fue comprado por el Valencia CF. No consiguió adaptarse al club levantino, y al año siguiente fue cedido al Albacete, en el que recuperó su capacidad goleadora. Llevaba 7 goles en 18 partidos, habiéndose ganado a la afición manchega, cuando, el 6 de mayo de 1993, falleció en un accidente de tránsito. Para entonces era considerado el deportista más importante de Panamá, y la Federación Panameña de Fútbol decidió que el Estadio Revolución, pasara a llevar su nombre.
“A la juventud le digo que estudie, que se aleje del peligro de las drogas, que quiera mucho a sus amigos y a sus padres, que tengan metas en la vida para que tenga sentido el vivirla”. Rommel Fernández Gutiérrez
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