LA CLAUSURA ENTRE SENTIMIENTOS DE ALEGRÍA Y NOSTALIGIA
Sentimientos de nostalgia, alegría y sobre todo del deber cumplido se entremezclaron durante el acto de clausura de los IX Juegos Centroamericanos, que tuvo a Panamá en el epicentro deportivo del 9 al 19 de abril.
Pocos de los más de cuatro mil atletas que demostraron su hidalguía y amor a la camiseta de sus diferentes países volvieron a invadir el emgramado del estadio Rommel Fernández, donde reinó la hermandad entre los atletas de Belice, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Panamá.
Los discursos dejaron claro el mensaje que Panamá cumplió con el compromiso adquirido y que además de los atletas los otros grandes triunfadores fueron los fanáticos que de manera frenética respaldaron en los diferentes coliseos, retribuyendo el esfuerzo realizado por lograr las victorias para sus respectivos países.
Al igual que el acto de apertura de estos juegos, la clausura se vistió de música y baile, destacando la participación de Margarita Henríquez y los fuegos artificiales que coloreaban el cielo nocturno de Panama.
Al final la novena edición de los Juegos Centroamericanos baja el telón, con El Salvador demostrando su potencial, al ubicarse en el primer lugar del medallero y a Panamá como un país hospitalario, que llenó las expectativas de volver a organizar una cita deportiva después de 37 años.

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